Todavía existe la idea de que hay que encontrarse muy mal para acudir a un psicólogo. Algunas personas creen que la terapia está reservada para quienes tienen un trastorno psicológico diagnosticado, mientras que otras esperan a que el malestar desaparezca por sí solo. Sin embargo, la psicoterapia también puede ser útil cuando una persona atraviesa una etapa complicada, se encuentra bloqueada ante una decisión, tiene dificultades en sus relaciones o siente que sus propios recursos ya no son suficientes.
La pregunta, por tanto, no tiene que ser únicamente «¿tengo un problema psicológico?», sino «¿lo que me está ocurriendo está afectando a mi bienestar o a mi forma de vivir?». La American Psychological Association señala entre los motivos para considerar la psicoterapia tanto los síntomas emocionales persistentes como las dificultades para desenvolverse en la vida cotidiana o problemas concretos que una persona no consigue resolver por sí misma.
No es necesario esperar a estar al límite
Una de las principales razones por las que las personas retrasan pedir ayuda es pensar que deberían poder solucionar sus problemas por sí mismas. Pedir ayuda, sin embargo, no significa ser incapaz de afrontar las dificultades.
Las personas recurren a un psicólogo por motivos muy diferentes: ansiedad, tristeza, estrés, problemas de autoestima, dificultades en las relaciones, rupturas sentimentales, dependencia emocional, problemas laborales, duelo, inseguridad, perfeccionismo o dificultades para tomar decisiones.
También puede ser útil acudir a terapia cuando aparentemente «todo está bien», pero existe una sensación persistente de vacío, insatisfacción o desconexión de la propia vida.
La psicoterapia no tiene como objetivo hacer desaparecer todas las emociones desagradables. El objetivo es comprender qué está ocurriendo, identificar los factores que mantienen el problema y desarrollar recursos que permitan afrontar las dificultades de una manera más eficaz.
¿Cómo saber si necesitas ir al psicólogo?
No existe un único síntoma que determine cuándo una persona necesita terapia. Sin embargo, existen algunas señales que pueden indicar que sería conveniente consultar con un profesional.
Una de las más importantes es que el malestar se mantiene en el tiempo y no mejora a pesar de los esfuerzos realizados. Puede tratarse de preocupación constante, tristeza, irritabilidad, miedo, sensación de bloqueo o pensamientos repetitivos que ocupan buena parte del día.
Otra señal es que el problema empiece a interferir en la vida cotidiana. Si cuesta concentrarse en el trabajo, dormir, relacionarse con otras personas, disfrutar de actividades o tomar decisiones, merece la pena valorar qué está ocurriendo. La interferencia en el funcionamiento cotidiano es precisamente uno de los aspectos que los profesionales tienen en cuenta al valorar la necesidad de intervención.
También es recomendable pedir ayuda cuando las mismas situaciones se repiten una y otra vez. Por ejemplo, relaciones de pareja que terminan siguiendo patrones similares, dificultad para establecer límites, conflictos recurrentes, dependencia emocional o una tendencia constante a priorizar las necesidades de los demás.
Señales emocionales que no conviene ignorar
En ocasiones el cuerpo y las emociones proporcionan señales antes de que la persona sea plenamente consciente de que necesita ayuda.
Sentirse continuamente en tensión, preocupado, irritable o emocionalmente agotado puede indicar que los recursos utilizados para afrontar una situación no están siendo suficientes.
También merece atención una pérdida persistente de interés por actividades que antes resultaban agradables, sentimientos de desesperanza, una autocrítica muy intensa o la sensación de no ser suficientemente válido.
En el caso de la ansiedad, puede existir preocupación excesiva, anticipación constante de problemas, necesidad de control, ataques de pánico, evitación de determinadas situaciones o miedo intenso a ser juzgado.
Estos síntomas no significan automáticamente que exista un trastorno. Una evaluación psicológica permite determinar si se trata de una reacción esperable ante una circunstancia concreta, de un problema que requiere intervención o de una combinación de diferentes factores.
¿Hay que tener un diagnóstico para acudir a terapia?
No. No es necesario tener un diagnóstico psicológico para acudir a un psicólogo.
La psicoterapia también puede utilizarse para afrontar problemas de la vida y dificultades de adaptación, incluso cuando no existe un trastorno mental. La propia definición de práctica psicológica basada en la evidencia contempla la integración de la investigación científica, la experiencia clínica y las características, preferencias y circunstancias individuales de cada persona.
Por ejemplo, alguien puede acudir a terapia porque acaba de terminar una relación y no sabe cómo reorganizar su vida. Otra persona puede sentirse desbordada por su trabajo. Otra puede querer aprender a poner límites a su familia o mejorar su manera de relacionarse.
Esperar a que el problema sea grave puede hacer que determinados patrones se consoliden y resulten posteriormente más difíciles de modificar.
¿Qué problemas se pueden trabajar en terapia psicológica?
La psicoterapia cuenta con evidencia científica para una amplia variedad de dificultades psicológicas. Los estudios y metaanálisis muestran beneficios especialmente relevantes en problemas como depresión, ansiedad, fobias, ansiedad social, trastorno obsesivo-compulsivo y estrés postraumático, entre otros.
En consulta también pueden abordarse problemas que no encajan necesariamente en un diagnóstico concreto: baja autoestima, dependencia emocional, inseguridad, perfeccionismo, dificultades de pareja, problemas para gestionar las emociones, miedo al rechazo o dificultad para establecer límites.
La intervención debe adaptarse al problema concreto y a la persona. No existe una terapia idéntica para todo el mundo.
¿Cómo saber si la terapia está funcionando?
Acudir al psicólogo no significa simplemente hablar durante cincuenta minutos y esperar a sentirse mejor. Una intervención psicológica eficaz debería contar con objetivos definidos y una evaluación progresiva de los cambios.
Al principio puede ser necesario comprender el problema y establecer una formulación de lo que está sucediendo. Posteriormente se trabajan los factores que mantienen las dificultades y se desarrollan nuevas estrategias.
Una buena señal es que exista una relación de colaboración con el profesional, que puedas expresar tus dudas y que ambos tengáis claro qué se está intentando conseguir. La investigación señala que el acuerdo sobre los objetivos y las tareas de la terapia y una buena relación de trabajo son elementos importantes del proceso terapéutico.
¿Psicólogo presencial en A Coruña o terapia online?
Si estás buscando psicología en A Coruña, puedes optar por un proceso presencial si valoras especialmente el contacto cara a cara y tienes facilidad para desplazarte.
La terapia online puede ser una alternativa cuando los horarios, los desplazamientos o las circunstancias personales dificultan acudir a consulta. También puede resultar cómoda para personas que prefieren realizar las sesiones desde un espacio conocido.
La evidencia disponible respalda determinadas modalidades de psicoterapia a distancia, aunque la idoneidad de la terapia online debe valorarse individualmente. No todos los problemas ni todas las circunstancias requieren el mismo formato.
En cualquier modalidad, es importante comprobar que se trata de un profesional cualificado y que el tratamiento utiliza procedimientos respaldados por la evidencia científica.
¿Cuándo es especialmente importante pedir ayuda?
Hay situaciones en las que no conviene posponer la consulta. Entre ellas se encuentran un malestar emocional intenso y persistente, una pérdida importante de funcionamiento, consumo problemático de sustancias, conductas que puedan causar daño a uno mismo o a otras personas, o síntomas que empeoran progresivamente.
Si existen pensamientos de suicidio, autolesiones, riesgo inmediato o una situación de violencia, la prioridad no debe ser esperar a una cita ordinaria de psicología, sino buscar ayuda urgente a través de los servicios sanitarios y de emergencia correspondientes.
Pedir ayuda también puede ser una forma de prevención
La terapia psicológica no debería entenderse únicamente como una intervención cuando el problema ya se ha agravado. En determinadas circunstancias, pedir ayuda de manera temprana puede evitar que un patrón de ansiedad, evitación, dependencia o deterioro de la autoestima se consolide.
No necesitas esperar a tocar fondo para consultar. Tampoco necesitas saber exactamente qué te ocurre antes de pedir cita. Precisamente una de las funciones del psicólogo consiste en ayudarte a comprender qué está sucediendo y determinar qué tipo de intervención puede ser adecuada.
Si notas que llevas tiempo pensando «esto debería poder solucionarlo yo sola» pero sigues encontrándote igual, puede ser un buen momento para pedir ayuda.
Conclusión
Saber cuándo acudir a un psicólogo no depende únicamente de la gravedad de los síntomas. Una pregunta mucho más útil es si aquello que estás viviendo está limitando tu bienestar, tus relaciones, tu trabajo o tu capacidad para disfrutar de tu vida.
No hace falta esperar a tener un diagnóstico ni a encontrarse al límite. La psicoterapia puede ayudarte tanto a afrontar problemas psicológicos concretos como a comprender patrones personales que llevan tiempo generando malestar.
Si estás buscando psicóloga en A Coruña, puedes solicitar una valoración para conocer qué puede estar ocurriendo y qué tipo de intervención sería más adecuada para ti. Si prefieres realizar el proceso desde casa, la terapia online puede ofrecer una alternativa flexible y profesional.
Preguntas frecuentes sobre cuándo acudir a un psicólogo
¿Cómo sé si lo mío es suficientemente importante para ir al psicólogo?
Si una situación te genera un malestar persistente, interfiere en tu vida o sientes que no consigues resolverla pese a tus esfuerzos, ya existe un motivo válido para consultar. No es necesario tener un trastorno psicológico diagnosticado.
¿Cuánto tiempo hay que esperar antes de pedir ayuda?
No existe un plazo concreto. Si el malestar es intenso, empeora o empieza a afectar al sueño, trabajo, relaciones o actividades cotidianas, es razonable consultar aunque lleve poco tiempo presente.
¿Ir al psicólogo significa que tengo un problema grave?
No. Muchas personas acuden a terapia para afrontar circunstancias vitales concretas, mejorar determinadas habilidades o prevenir que una dificultad se agrave.
¿Es mejor la terapia presencial o la terapia online?
No existe una modalidad universalmente mejor. La elección depende del problema, las circunstancias personales y las preferencias de cada persona. La evidencia indica que determinadas intervenciones psicológicas pueden realizarse eficazmente mediante formatos a distancia.
¿Cómo elegir un psicólogo?
Es recomendable comprobar su formación y habilitación profesional, preguntar por su enfoque terapéutico y asegurarte de que trabaja con procedimientos respaldados por la evidencia. También es importante que exista una buena relación de colaboración y que puedas sentirte escuchado y comprendido durante el proceso.
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