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En esta sección, podrás ver artículos escritos por Ana García Rey
Cómo comunicar el divorcio a los hijos
El divorcio es, en muchas ocasiones, uno de los procesos más difíciles y emocionalmente complejos que puede atravesar una familia. Aunque la decisión de separarse sea el resultado de una reflexión madura entre los adultos, comunicar esa decisión a los hijos implica una carga emocional especial y plantea numerosos interrogantes. ¿Cómo se lo decimos? ¿Qué palabras usamos? ¿Cuándo es el momento adecuado? ¿Cómo van a reaccionar? Este tipo de preguntas son normales y reflejan la preocupación genuina por el bienestar emocional de los hijos.
Gestionar el cambio de etapa a la maternidad
La maternidad es un cambio profundo en la vida de cualquier mujer. Este proceso no solo involucra un ajuste físico, sino también emocional, social y psicológico. Pasar de ser una persona sin hijos a convertirse en madre implica una transformación en múltiples dimensiones: desde la forma de ver el mundo hasta las responsabilidades cotidianas. Aunque muchas mujeres reciben apoyo y consejos durante el embarazo, el verdadero desafío llega después del parto, cuando se enfrentan a una nueva realidad llena de incertidumbres y desafíos. Gestionar bien el cambio de etapa a la maternidad es fundamental para lograr una transición saludable y equilibrada, tanto para la madre como para el hijo.
¿Regulas bien tus emociones?
La regulación emocional es un proceso fundamental para el bienestar psicológico y la adaptación social. Consiste en la capacidad de manejar, modificar o influir sobre nuestras emociones de manera que estas no interfieran con nuestras decisiones, relaciones o bienestar general. Aunque las emociones son reacciones naturales e inevitables frente a los estímulos de nuestro entorno, la manera en que las gestionamos puede marcar la diferencia entre una vida equilibrada y una vida llena de estrés y conflictos.
Inteligencia emocional aplicada
En un mundo cada vez más complejo y demandante, la capacidad de resolver problemas, acumular conocimientos o tener un alto coeficiente intelectual ya no basta para garantizar el bienestar ni el éxito personal. De hecho, muchas de las dificultades más frecuentes —conflictos interpersonales, estrés crónico, ansiedad, falta de motivación, baja autoestima— no se resuelven con lógica ni con datos, sino con una habilidad que durante años fue ignorada y hoy se considera esencial: la inteligencia emocional.
Dependencia emocional
Amar es una de las experiencias más profundas y transformadoras que puede vivir el ser humano. Pero a veces, lo que se vive no es amor, sino una forma distorsionada de vínculo que desgasta, que encadena, que duele más de lo que consuela. La dependencia emocional es uno de esos fenómenos que se camuflan con facilidad bajo la apariencia del cariño, el compromiso o la pasión, pero que en realidad hablan de carencias no resueltas, miedos antiguos y vínculos desequilibrados.
Expresar y validar emociones en pareja
Las relaciones de pareja son uno de los vínculos más significativos y complejos en la vida emocional de una persona. A través de ellas, no solo compartimos momentos, proyectos y rutinas, sino también nuestro mundo interno: miedos, ilusiones, heridas, deseos y necesidades. En ese intercambio cotidiano de emociones se teje la verdadera intimidad. Y, sin embargo, es precisamente ahí donde muchas relaciones se estancan o se fracturan: en la dificultad para expresar lo que se siente y, sobre todo, para validar lo que el otro siente.
El miedo al abandono
Hay un temor que, aunque muchas veces no se nombra, habita en lo profundo de muchas personas: el miedo al abandono. No siempre se expresa con palabras claras ni se presenta de forma evidente. A veces se esconde en una mirada ansiosa, en una necesidad urgente de estar cerca del otro, o incluso en una aparente frialdad. Es un miedo que no siempre grita, pero siempre pesa.
Límites sanos
Poner límites es una habilidad emocional fundamental para cuidar del propio bienestar y para construir relaciones más equilibradas. Sin embargo, muchas personas tienen dificultades para hacerlo. A veces por miedo al rechazo, a generar conflictos, por culpa, por inseguridad o simplemente porque nadie les enseñó que decir “no” es tan legítimo como decir “sí”.
El crítico interno
Todos tenemos una voz interior. Esa especie de narrador silencioso que comenta lo que hacemos, cómo lo hacemos, lo que deberíamos haber hecho mejor, lo que no debimos decir, lo que podríamos haber evitado. En algunas personas, esa voz es amable y alentadora. En otras, en cambio, actúa como un juez implacable. A esa figura mental tan exigente y dura con nosotros mismos la conocemos en psicología como el “crítico interno”.









